Solo es posible un mundo mejor, si enseñamos a nuestros hijos a pensar

“Sé que solo hay una libertad: la del pensamiento”, decía el autor de El Principito, Antoine de Saint-Exupéry. Educar a un niño es un camino de luces y algunas sombras, y aunque la mayoría de nosotros intentamos hacerlo de la mejor forma posible apoyándonos también en maestros y profesores, tenemos que ser muy conscientes de la importancia de educar en valores y predicar con nuestro ejemplo, pues en nuestras manos está la futura generación de hombres y mujeres de nuestra sociedad.

Pensadores, escritores, políticos o educadores de todos los tiempos han tenido siempre muy presente en sus discursos la importancia de la infancia y el poder del pensamiento crítico. Éste ayuda tanto a los estudiantes como a los profesionales que serán un día; a discernir entre lo cierto y lo falso, lo importante y lo superficial. Es una habilidad crítica para distinguir entre un hecho y una opinión. Es la capacidad de pensar lógico y racional, estableciendo relaciones entre las ideas, cuestionar las soluciones de los problemas y enfocarlo desde perspectivas diferentes. «El pensamiento crítico – John Baldoni, leadership keynote speaker– es la capacidad de evaluar opciones, sopesar las aberraciones y tomar decisiones no forzadas».

Cómo enseñar a los niños a pensar por sí mismos

Los niños son pura curiosidad y asombro y, como educadores, familiares, etc., haríamos bien ayudándoles a cultivar esas facultades. Eso es precisamente lo que propone Jordi Nomen en su libro El niño filósofo. Cómo enseñar a los niños a pensar por sí mismos donde trata de señalar los beneficios que tiene la educación filosófica en el desarrollo intelectual, personal y social de los niños. Nomen es un firme defensor del papel de las Humanidades en la educación de los niños y entiende la Filosofía como un ‘elemento básico de ciudadanía’ que debería estar presente en todas las escuelas: por la importancia de saber cómo se desarrolla el pensamiento, porque ayuda a cuestionarse y dar un paso más allá para analizar. Entre sus beneficios, destaca que la Filosofía desarrolla en los niños ‘el pensamiento crítico, creativo y cuidadoso’. Para Jordi Nomen, este último tipo de pensamiento es de especial importancia para tener en cuenta el impacto de nuestras acciones en los demás. «Debemos pasar del ‘yo’ al ‘nosotros’ para buscar el bien común y crear algo juntos. Ese es el sentido de la educación  », afirma el filósofo.

Por este, y otros motivos, uno de nuestros objetivos en Coruña British International School (CBS) es trabajar para que nuestros alumnos sean educados, respetuosos y los mejores representantes del colegio, del grupo Globeducate y de ellos mismos, reforzando de este modo nuestro sentido de comunidad. La misión de nuestro colegio es preparar a cada uno de nuestros alumnos para convertirse en un ciudadano global que pueda cambiar el mundo, a través de la excelencia en la educación británica.

¿Por qué es importante fomentar el pensamiento crítico?

¿Qué implicaciones tendrá en el futuro si no enseñamos a nuestros hijos a desarrollar su pensamiento crítico? Tomar decisiones es fundamental, pero hacerlo desde una perspectiva amplia, conociendo los pros y contras y sabiendo cuál es la más inteligente, eso ya es algo más complicado. El pensamiento crítico debe estar en nuestra educación desde que son pequeños, así evitaremos grandes males llegada la temida adolescencia​.

Nuestro modo de pensar tiene un papel fundamental en cómo nos sentimos o cómo nos comportamos. En nuestra vida, en muchas ocasiones, lo que nos hace sufrir son los pensamientos que rondan en la cabeza sobre cómo interpretamos lo que nos ha sucedido, el comportamiento de otras personas, aquello que tenemos que hacer … Por todo ello, es necesario tener en cuenta que nuestros sentimientos se deben más a la forma de percibir lo que nos sucede que al acontecimiento en sí mismo o a la propia situación. Gracias al pensamiento crítico sabemos discernir, cuestionar y analizar.

En la charla titulada «Educar en el pensamiento crítico» realizada por José Carlos Ruiz, docente, escritor y filósofo nos expone las claves para fomentar el pensamiento crítico para saltarnos las obviedades y analizar en profundidad:

Claves para desarrollar el pensamiento crítico:

  1. Enseñar la importancia de la humildad

José Carlos Ruiz nos explica que para transmitir a nuestros hijos la humildad, todo comienza respetando y fomentado un pensamiento sencillo: cualquier persona de nuestro alrededor nos puede aportar, enseñar o mostrar algo, sin menospreciar opiniones, ni cultura… Es decir, no es que no sepamos menos pero de los demás se aprende y pueden aportar mucho. Fomentamos así la escucha activa o el arte de un buen conversador.

  1. La atención es un préstamo

El docente nos alerta sobre el excesivo uso de frases como «Préstame atención» que tanto usamos para reclamar los ojos y oídos de nuestros hijos. Lo hacemos indistintamente para llamar su atención ante un peligro, por mandato, por cariño o incluso para regañar. Le estamos transmitiendo que su atención, el único modo de aprender, «no vale de mucho» porque lo que les devolvemos no siempre es enriquecedor, lo que va generando que se merme su intensidad de atender. La gravedad de esto radica en que para aprender hay que atender, y frenando su intensidad en la atención caemos en el riesgo de que nos dejen de escuchar. ¿Cómo evitarlo? ¡Tranquilos! Fomentemos la conversación abierta, por ejemplo, tras una charla acabemos con una pregunta abierta para que así se vayan con algo enriquecedor en lo que pensar, abstraerse, incluso divagar sobre el reto propuesto.

  1. La importancia del tiempo

Para que los niños y niñas puedan desarrollar lo que José Carlos Ruiz denomina protopensamiento se necesita tiempo. El protopensamiento, según el autor de libros como  El arte de pensar, está compuesto por tres elementos: el asombro, la curiosidad y el cuestionamiento. En este sentido, «hay que dirigir el asombro a la curiosidad, y de la curiosidad hay que llegar al cuestionamiento». Fomentemos que nuestros hijos se hagan preguntas, se asombren de las cosas cotidianas, aprovechemos para frenar la sobreestimulación para que abrir la puerta a la curiosidad y dar paso al análisis crítico de la realidad. Impide que a medida que crezcan pierdan ese niño interior, aumentando su curiosidad: aportándole retos, estímulos, proyectos que iniciar, temas que investigar y en los cuales, aprenden a la vez que se divierten.

  1. Entretener vs. Educar

Esto es algo muy importante. En su ponencia, José Carlos Ruiz pone de ejemplo la vida en la época romana donde «solo necesitas darles pan y circo» para tener a la gente contenta, es decir, comida y entretenimiento. Lejos de convertir nuestros hogares en un circo, este ejemplo nos sirve para alertarnos que los niños necesitan algo más que entretenimiento para ser educados: «para fomentar el pensamiento crítico se necesita perseverancia y determinación», y vivir coherentemente siguiendo los valores en los que creemos, dando ejemplo constatable, de esos valores en el día a día.

  1. Vivir como pensamos

En palabras del propio, José Carlos Ruiz para vivir como pensamos, «primero tenemos que pensar y luego vivir. Y pienso que estamos haciendo lo contrario cuando educamos a nuestros hijos, estamos viviendo y luego pensando». Por eso insiste en que «debemos tener un proyecto educativo a medio-largo plazo. Aprender a pensar bien implica que tus hijos te vean que tienes, primero, unos valores y una escala de percepción de la realidad que ellos conocen. Y segundo, que lo cumplas en el día a día dando ejemplo».

En Coruña British International School perseguimos el crecimiento personal de nuestro alumnado, preparándoles para enfrentar los desafíos y manejar el fracaso con tenacidad y resiliencia. Inspiramos a nuestros alumnos a identificar y desarrollar sus talentos únicos y contribuir a un mundo más justo y sostenible. Nos esforzamos para que comprendan que el éxito puede adquirir muchas formas. Ayudamos a nuestros alumnos a descubrir qué significa para ellos, para alcanzar la mejor versión de ellos mismos, y que disfruten de este proceso de búsqueda como base de una vida plena.

 

  1. Cada ser humano tiene sus propios pensamientos, no son nuestra sombra

Un error muy común en la educación es trasladar a nuestros hijos aquello que nos ha ido bien para tratar que sigan nuestros pasos. Según el filósofo, experto en pensamiento crítico, «no podemos pretender que todos los niños piensen igual o que nuestros hijos tengan las mismas respuestas siempre ante el mismo problema. Tenemos que empezar a cambiar esta manera de entender la vida». Consecuentemente, ese modus operandi solo les llevará a no cuestionarse, a tener las cosas masticadas y funcionar como máquinas sin pensar ni reflexionar.

  1. Educar su mirada

«Estamos dejando que ellos creen una imagen virtual sin educar su mirada», a través de las redes sociales. «Están creando un avatar virtual, una imagen de sí mismos de la que poco a poco se van enamorando si ven el refuerzo externo en forma de likes. Pero si conseguimos que sean capaces de discernir lo que es real de lo que es virtual, solucionamos una gran parte de su autoestima virtual», explica José Carlos Ruiz. Por eso es recomendable estar al lado de nuestros hijos cuando comienza el contacto con las redes sociales donde «no comparten momentos, si no que los exhiben». Yendo de la mano podemos ayudarles a diferenciar qué es real y qué es virtual.

 

Para terminar, una frase para reflexionar de Albert Einstein: «El valor de una educación no es el aprendizaje de muchos hechos, sino la formación de la mente para pensar».

25 / 03 / 21